Thursday, October 30, 2008

Agua preñada


Agua preñada.

Cientos de lágrimas apretadas
en un sólo golpe de rabia.
Larga espera, guantes,
Dios…
La llamaremos Laura.
Luego el resquemor
y la incontinencia,
parto múltiple:
cientos de granos de agua
pariéndome.
Me doy a luz entre sal y mierda
y las moscas lloran,
desconcertadas.

Agua preñada.
Neonata.
Muerta.

Monday, September 29, 2008

ATENTO:

Me enfundaron en un traje de granito
me alimentaron de aristas y lajas,
formas sólidas
y frías
y lejanas.
Me nacieron entre cantos y guijarros
entre ceniza negra y azufrada.

Crecí desnuda,
y en vez de penas, cascajos
vetas en vez de arterias
riscos fueron y no risas
grava el pelo,
rubia arena.

Y jugaba a la rayuela
y deletreaba r-o-c-a-s
y b-a-s-a-l-t-o.

Fue una educación tenaz
digamos compacta.

Y me asenté, pongamos,
ya de adulta,
hermosa
cuarcitita enmarmolada,
inamovible.

Desde aquí
-juventud de arenisca,
virtud de polvo-
observo a los que, como tú,
pasan y a veces se acercan
y tienen la desfachatez
de importunarme con improperios:
“¡Maciza!”

Friday, September 26, 2008

Camino

Camino una rampa cargada de niños que saltan
me alegro de no querer volver a tener siete años
mi reflejo en un espejo de cuerpo entero en IKEA
despotismo reflejado
recuerdo a mi profesor de historia
aquella época
en que me preocupaba tener buena memoria
me hundo en la gracia
de
la
inercia
y en su rima
y arranco el coche
debería llover para que se limpiara el cristal
correr hacia algún lugar
a 130 km/h directa al epicentro
a la culpa honda de la ciudad
lamer las líneas de la carretera
y acusarme por querer ser
sólo escombros
un día más

Wednesday, September 10, 2008

El pintor


Vivía atormentado. Era pintor.

Se despojaba de sus miserias haciendo que el pincel le tradujera el alma en trazos. Y así sucedía. Su existencia confusa y abrumada conseguía un mínimo de reposo cuando atrapaba al pincel entre sus dedos y se entregaba al lienzo como al primer amor. Así, sus pinturas eran siempre oscuras, goyísticas, lóbregas. Pintaba torbellinos, brumas, rencores, inclemencias humanas y naturales de todo tipo.

Sin embargo, un día, ella llegó. Fue de improviso. Hacía mucho que él había dejado de interesarse y, sin embargo, apareció como un soplo de alegría y tranquilidad, haciéndole, de pronto, olvidar el pincel. Únicamente mirarla a los ojos o sentirla cerca le recordaba el vaivén de las olas en la orilla o la calma absoluta después de que se brindara el caos. De repente se sentía bien.

Un día decidió retomar sus artes (estoy seguro de que ahora mi pintura será diferente), y tomó de nuevo el pincel entre sus manos junto a una variada gama de colores recién adquiridos. Deseó perfilarla a ella, pero de su intento resultó un monstruo bipolar de extremidades violentas. Trató de dibujar algunas flores, y únicamente brotaron cardos y espinos. Provocó al océano y resurgieron cráteres, ansió plasmar la actual limpieza y orden de su habitación, y únicamente logró el hastío… y así con todo lo que pretendía, y así durante días y semanas.

Esto no habría trascendido nunca si aquella fatídica mañana no hubiera decidido pintar su autorretrato.

Thursday, September 4, 2008

Y seguirte



2465 FXY

Y seguirte,
atravesar la ciudad en mi corsa del 89
bajar los cristales
y dejar que el polvo y la niebla
me arrullen las ganas.
Acercarme más de lo debido en la autopista
jamás adelantarte
parpadear luces en el túnel,
desear haber tenido un segundo más en el semáforo
para mirarte a los ojos,
arder en la esperanza de que pares,
de que algo falle,
de coincidir.

Seguirte,
hacer que me intuyas,
que te cuestiones
si es o no lo que piensas.
Si te siguen,
o la casualidad hizo que cuarenta kilómetros más al sur
continúe esa mujer
amasando tus huellas con sus ojos.

Seguirte
y que el sol se ponga sobre el contador del gasoil
y pares en la gasolinera más cercana.
Lleno de 98, por favor.
Bajarme del coche,
acercarme a ti por detrás,
sugerente y misteriosa,
deseando que no te gires
o que sí lo hagas
y acariciarte suavemente la nuca
y estallarte la cabeza contra el asfalto,
hijo de puta.

Monday, September 1, 2008

A veces


A veces tengo miedo
de que se enciendan todas las luces de golpe,
de que amanezca de repente
y alguien que no sé quién es
ni qué hace
me observe débil y desnuda,
frágil...

A veces tengo miedo de existir,
y que las consecuencias de lo que no hice
me siembren de semillas
y sólo crezca la noche.

A veces no son miedos
sino la vida,
que se me quema
antes siquiera de nacer

Wednesday, August 20, 2008

24

24. Repican las campanas, pares, claro, porque es un día par de un mes par, donde cumplo años pares habiendo nacido, por supuesto, un año par. Los dedos, pares, me estrujan los pares ojos, y despierto atormentada por el indecoroso tañer. Si al menos me despertara la música del sin par vecino… pero la campanas pares hacen la vez, humedeciendo con sus lenguas metálicas los restos de imparidad que me quedan.
Maldita sea, con lo bien que se me han dado siempre los impares (los nueves, los quince, los veintitrés, incluso los sesenta y nueve), y ahora aquí, parada y parida, en plena parodia de la mañana, haciendo frente a este brusco parón, al caos calmo de la intensa batalla… para, dentro de nada, en cuanto acaben las campanas de doblar, retomar esa lucha paralela donde siempre estoy al frente, dirigiendo sin sentido las huestes de mis años pares e impares, oyendo al tiempo trotar entre flores y cruces, entre míos y ajenos, entre ustedes y yo.